jul 012014
 

==> Esta entrada es el guión de una charla que di en el campus de cebada 2014

Presentación

Esta charla trata sobre las consecuencias políticas de que cada vez más aspectos de la vida cotidiana se realicen a través de las redes, un medio donde nada se borra y donde todo se transforma en datos fáciles de procesar, cruzar y sintetizar.

Me voy a referir a cosas sencillas y aparentemente nada trascendentales, como el paralelismo entre quejarse en el bar y quejarse en un foro de internet.

La importancia de la vida cotidiana

Y es que cuando se habla del rastro que dejamos en las redes normalmente se hace bajo la problemática de la privacidad, la criminalización o la libertad de expresión, pensamos en casos como que nos expíen el correo electrónico, que nos encarcelen por un tuit en contra del gobierno o que sea eliminada una página donde se hace alguna denuncia social.

Sin embargo el planteamiento de esta clase es que todo eso son las migajas, donde realmente está el negocio, donde está el poder es en todo lo demás, en los datos vulgares del día a día.

Partamos de la base de que las grandes empresas, los gobiernos, las élites… necesitan venderte la moto, y a la hora de venderte la moto tú y tus datos sólo sois importantes en la medida que eres un miembro anónimo e intercambiable de un colectivo mucho mayor.

Si eres el presidente del gobierno y tienes que ir a una rueda de prensa a decir chorradas y hacer malabares no puedes salir a lo loco, tienes que saber antes cuál es la principal preocupación de este mes para los españoles, si el paro o el terrorismo, tienes que saber cuáles son sus complejos, de qué pie cojean, cuáles son sus conflictos de interes, etc.

INE vs Redes sociales

Para verlo pensemos en el instituto nacional de estadística, este organismo recoge datos de todos los españoles y nunca nos hemos preocupado del INE en términos de privacidad, criminalización o libertad de expresión, y sin embargo la información que se desprende del INE es oro puro para el gobierno y otras muchas instituciones.

Pues bien, imaginemos que el INE es una especie de red social analógica donde los usuarios registrados son los españoles ¿qué pasa cuando la comparamos con las redes sociales digitales?

Usuarios Trabajadores Usu. / Trab.
INE 47.129.783 4.175 11.289
Linkedin 160.000.000 3.458 46.270
Facebook 1.110.000.000 4.619 240.312
Twitter 288.000.000 900 320.000
Whatsapp 465.000.000 55 8.454.545

Vemos que Facebook, con pocos más trabajadores que el INE, puede procesar, cruzar y sintetizar datos de muchísima más gente y, si no ha sucedido ya, es cuestión de tiempo que sus datos sean más completos de los que puede ofrecer el INE.

Ahora bien, el paralelismo de Facebook con una encuesta es fácil de ver, tienes un apartado para poner donde trabajas, otro para tu edad, botones de “me gusta” para manifestar preferencias, etc, etc.

Pero sin nos quedamos ahí podríamos menospreciar casos como el de Whatsapp al considerar que por ahí solo hablamos y los datos no están estructurados.

Eso no es así, Whatsapp sabe tan bien como Facebook donde trabajas, sólo tienen que ver desde donde te conectas en horario laboral.

Y es que la gran ventaja de las redes sociales sobre una encuesta es que mientras que lo que respondes en un formulario puede ser verdad a medias o quedarse desactualizado, lo que haces en el día a día no.

De hecho, Facebook no te pregunta cuál es tu artista favorito porque no lo sepa, ya sabe que estas todo el día viendo vídeos de Pitbull y Lady Gaga, si te lo pregunta es para saber si te da vergüenza y en caso que contestes otra cosa saber qué es lo que socialmente consideras correcto. Esa es una información mucho más valiosa que cuales son tus gustos musicales, si yo conozco tus pequeñas mentiras solo tengo que poner las mías a rebufo de las tuyas y verlas despegar.

La red social no necesita darte ni un ápice de credibilidad a lo que digas porque puede mirar directamente lo que haces. La red social, a diferencia de ti, no necesita creer que eres buena persona y por lo tanto te puede conocer mejor de lo que te conoces tu misma.

Cuando subes una foto de una mani contra la globalización o el derroche energético la red social no ve una reivindicación ni una declaración de principios, lo que ve es el modelo de tu móvil, cuánto tardas en consumirle la batería, cada cuánto lo cambias y qué condiciones aceptaste para tenerlo.

Correo vs Mail

El correo es otro ejemplo donde se puede ver el cambio sutil que supone llevar algo del plano físico al digital. Tanto sea correo postal como correo electrónico, el servicio de correos sabe  la dirección del remitente y la del destinatario, si no el envío no podría realizarse. Esto no ha cambiado con la era digital.

Lo que ha cambiado es que el valioso grafo de relaciones humanas que dibuja esas idas y venidas de correos en vez de estar enterrado entre toneladas de papeleo ahora está perfectamente disponible y ordenado. Haber intentado confeccionar dicho grafo a mano consultando los registros del correo postal habría matado de aburrimiento a cualquiera antes de conseguirlo, y sin embargo ahora ese trabajo se hace solo. En papel lo difícil era hacerlo, en digital lo difícil es que no este hecho. No es realmente necesario leer el contenido del correo para que la diferencia ya sea abismal.

Pero si incluso pensamos en lo que es leer esos correos también antes se hacía, la diferencia es que antes necesitabas muchísimas personas para hacerlo, una jerarquía, una red esparcida por toda la geografía… y el proceso era largo y tedioso, ahora sólo necesitas un programa informático buscando palabras claves y un puñado de personas de confianza.

Si recordáis, cuando estallo el escándalo sobre el espionaje masivo realizado por EEUU, Merkel exclamo que la NSA era como la Stasi. No erraba el tiro, pero en realidad hay una gran diferencia:

Población Agentes Pob. /Ag.
Stasi 16.111.000 68.000 237
NSA 316.017.000 35.000 9.029

La Stasi viniendo de una población casi 20 veces menor necesitaba casi el doble de agentes, y sin embargo estaremos todos de acuerdo en que la NSA espía más allá de lo que jamás se habría atrevido a soñar la Stasi.

Por otro lado, si la necesidad de sicarios desciende entonces tengo que repartir entre menos y por lo tanto las posibilidades de concentración de poder aumentan.

Proteger nuestros datos

Llegados aquí es imposible no pensar en que la ciudadanía debe concienciarse y proteger sus datos. Que por ejemplo las personas usen programas de cifrado para sus correos electrónicos, pero la seguridad de un cifrado no sólo depende de lo bueno que sea sino de las ganas y recursos destinados a descifrarlo.

Como hemos dicho al principio, tú no importas como individuo, si no como miembro de un colectivo mayor. Las ganas y recursos destinados a romper un cifrado en la actualidad no son nada comparado con las ganas y recursos que se destinarían a romperlo si algún día se extiende su uso.

Cifrar tus correos te protege más porque al hacerlo te sales de la corriente más que por el propio cifrado en sí. Por tanto que la mayoría se sume a una práctica minoritaria que actualmente consideramos segura no garantiza en nada una solución.

La vida cotidiana en la red no tiene protección posible.

Hemos de reconocer que si las leyes e iniciativas privadas que buscan monitorizar nuestro comportamiento en la red tuvieran por objetivo a aquellas personas que se salen de la norma el momento perfecto para hacerlo habría sido hace 30 años, no ahora, ¿quién estaba en la red hace 30?.

El interés de estas iniciativas hacia internet en la actualidad se debe a que la red empieza a ser un medio masivo como cualquier otro, con la diferencia de que en éste es mucho más fácil conseguir y procesar datos.

Las élites buscan controlar internet ahora y no antes no porque vayan a la zaga, no porque internet sea una amenaza, lo hacen ahora porque es ahora cuando merece la pena, lo hacen ahora porque es ahora cuando está la masa en internet y no antes.

El software libre (parte 1)

Otra posibilidad que nos podemos plantear es que el origen de la minería de datos (que es como se llama a esto de recolectar y analizar datos) está en las empresas privadas que se dedican a ello, y por lo tanto lo que tenemos que hacer es ir abandonando estos servicios para pasar a usar servicios libres, es decir, que el futuro es el software libre.

Sin embargo, en muchos casos el software libre es el pasado, no el futuro. Veamos como ejemplo la mensajería instantánea.

XMPP es un protocolo de mensajería instantánea inventado en 1998, y con licencia libre desde el año 2000. La mayoría y más antiguas implementaciones son libres, sin embargo lo más probable es que lo hayáis usado bajo alguno de sus derivados cerrados: el chat de Gmail, el chat de Facebook, Whatsapp, Telegram, etc, etc.

Y es que la gran mayoría de los chats privativos son versiones de XMPP cerradas.

Pero lo realmente curioso es que aunque Whatsapp apareció 11 años después que XMPP es ahora cuando la gente se pregunta cómo ha podido vivir antes sin mensajería instantánea.

Es más, 15 años después de XMPP, aparece Telegram, el que es anunciado, y tomado por muchos, como la alternativa “libre y segura” a Whatsapp a pesar de que sigue siendo una implementación cerrada.

La cuestión es, ¿por qué estas compañías cierran un protocolo como XMPP? ¿Por qué la gente usa implementaciones privativas de cosas que eran libres desde hace años? La respuesta es prácticamente la misma: para crear comunidad. Me explico, XMPP es un protocolo federado, eso significa que es como el correo electrónico, es decir, aunque tu cuenta de correo sea @yahoo y la de tu amigo sea @gmail nada impide que os podáis mandar mails del uno al otro. Lo mismo pasa con XMPP, no hay ningún impedimento tecnológico para que un usuario de Whatsapp no pueda chatear con uno de Facebook, Telegram o cualquier otra red basada en XMPP.

El único impedimento es que las empresas que hay tras estas redes cierran ex profeso sus servidores, pues sólo si cierro mi servidor todos los usuarios estarán en mi servidor, y sólo así puedo hacer cosas como que nada más instalarse la aplicación te diga que personas de tu agenda tienen Whatsapp sin que tengas que añadir a nadie a mano, te puedo decir cuando se conectaron por última vez, cual es su foto y cosas así, solo si cierro el servidor garantizo que es mi aplicación tanto la que manda como recibe los mensajes y por lo tanto puedo añadir funciones, como mandar fotos, localizaciones y todo lo que se me ocurra, porque sé que ambas aplicaciones son la misma y se van a entender.

Es decir, aunque la principal justificación que oirás a alguien para usar Whatsapp es que necesita estar comunicado, esa necesidad estaba solucionada desde hace 16 años y a nadie le importaba, lo que no estaba solucionado era todo lo demás, la “comunidad”, el usar todos la misma red, el mismo programa, el mandarse fotos graciosas.

Y como estamos viendo, es la comunidad masiva en su día a día en la red la pieza fundamental en lo que estamos hablando hoy.

El software libre (parte 2)

Pero es que además incluso cuando el software libre gana la batalla el problema persiste. Pongamos como ejemplo wordpress, el software libre más usado para la creación de blogs. Indudablemente la inmensa mayoría de las web de los movimientos sociales están montadas sobre wordpress.

Pues bien, spider.pl es un programa informático que he hecho en mi tiempo libre, no es nada del otro jueves y de hecho, aunque ocupa sólo unas 300 líneas, de estar bien hecho sería mucho más pequeño. Este programa ha estado ejecutándose durante un tiempo en mi casa, desde una Raspberry Pi (un miniordenador de baja potencia que cuesta menos de 40€).

Lo que hace este programa es visitar sistemáticamente las web del 15M buscando datos que recopilar.

Por ahora ha visitado 60.000 páginas, recopilado 11.000 direcciones de correos y 1.700 teléfonos, también se guarda en qué pagina en concreto aparecen dichos datos y por lo tanto puedes saber cuántas veces es citado un dato.

El número de teléfono que más veces aparece es el de Legal Sol, seguido por el de distintas PAH y la oficina precaria, pero de ahí para abajo empezamos a ver números de personas particulares que simplemente con meter en tu agenda de contactos y encender el Whatsapp podrás ver su foto y su nombre. Y si buscas su teléfono en Google no te extrañe acabar averiguando donde viven gracias a algún anuncio de “alquilo habitación” o algo similar.

Este es sólo un ejemplo poco imaginativo, ya que como he dicho lo interesante no es saber quién es fulano o mengana en concreto o qué hace en sus días de activista, sino todo lo demás.

Pero lo que quiero mostrar es que la clave del asunto es que el medio digital es por su estructura una base de datos en sí misma. La minería de datos, que es como se llama a este proceso de recolectar y procesar datos en la red, es consustancial a la red.

La existencia de empresas privadas que se dedican a ganar dinero con ello es una consecuencia de la minería de datos, no una causa. Primero apareció el problema y luego las empresas que se dedican a sacar beneficio de ese problema, no al revés.

Si por alguna circunstancia milagrosa no existieran estas empresas y todo el software fuera libre el problema seguiría ahí, simplemente quienes ahora comprar los datos ya sintetizados a Facebook tendrían que procesarlos ellos mismos, nada más.

Youtube vs TV

La última esperanza que nos queda es que los efectos positivos de la red compensen a los negativos. Pero recordemos que estamos hablando de la vida cotidiana, no de usos individuales o alejados de la norma.

Así que un ejemplo de esta índole que se me ocurre es Youtube frente a la televisión. El argumento sería que Youtube permite emitir a cualquier persona mientras que la televisión es un medio unidireccional que aborrega a la gente obligándola a ser mera espectadora. Así que hemos ganado en diversidad y en actividad.

Sin embargo, por mucho que suba el número de vídeos publicados en Youtube la estadística palidece comparada con el número de visionados.

Vemos que cada vez hay más gente mirando en proporción a la gente que está creando (y esto es algo que se da en cualquier red social de envergadura) pero es que además esta gráfica tiene truco: la línea roja está en millones y la línea azul en miles, es decir, mientras que en un día se suben 144.000 horas a la vez se están visionando 200.000.000 de horas de vídeo.

Por otro lado los datos de audiencia y comportamiento del espectador que recoge Youtube son cienmil veces más completos que los que pueda hacer cualquier televisión, y ni siquiera ha de preocuparse de generar el contenido.

Aún así podemos pensar que sigue siendo una mejora que la gente pueda elegir entre 200.000.000 de horas al día para ver en lugar de la tele, podemos centrarnos en que habrá más diversidad.

Entonces hay que preguntarse, ¿por qué el sistema quiere aborregarnos? ¿Por qué quiere que nos pasemos el día hablando de fútbol o prensa del corazón? Porque no tenía capacidad de procesamiento y reacción ante la diversidad, el gobierno no puede poner un espía en cada bar para oír qué se dice, y si pudiera y lo que se dice son muchas cosas distintas por muchos tipos de personas distintas, no podría fundir a tiempo todo eso en algo que le sirviera para vendernos la moto, y tampoco tendría medios para dar respuestas individualizadas demasiado concretas. Por eso necesita eliminar variables de la ecuación, y necesita que la mayoría se ajuste a un prototipo de ciudadano.

Pero si la gente deja de quejarse en el bar para quejarse en la red entonces si puede ponerles espías a todos, si puede sintetizar todo en tiempo real, y puede generar tantas respuestas como necesite y tiene los medios necesarios para hacerlas llegar individualmente, personalizadamente y en paralelo y cada vez lo hará mejor.

La diversidad en la red no es una amenaza al sistema, es otro recurso a explotar.

Conclusión

Lo que hemos hablado hoy es sólo el principio, la próxima fase de la red es lo que se está llamando “el internet de las cosas”, es decir, que todo esté conectado.

Los seres humanos son imprecisos, limitados y sesgados a la hora de definirse, pero sus cosas no. Si quiero saber tu posición sobre el calentamiento global, los transgénicos, el trabajo esclavo infantil, etc., puedo preguntarte para saber cómo te ves a ti mismo o que consideras socialmente acertado, pero para saber la verdad lo que haré es conectarme a tu nevera, a tu aire acondicionado, a tu móvil, a tu historial de compras, a tu coche, etc.

Pensamos que el gran hermano es que los libros revolucionarios están prohibidos y tenemos que hacer el hacker para bajárnoslos de la red y si nos pilla la NSA nos arruinará la vida manipulando nuestra cuenta bancaria o haciendo que nos explote el microondas a distancia.

Pero en el verdadero gran hermano los libros revolucionarios no están prohibidos, están en Amazon, y no te los bajas haciendo el hacker si no que los lees cómodamente desde tu ebook, un ebook que ni espía tus ideas políticas ni va a perder el tiempo en mirar si el libro va de hacer bombas porque sabe por otros datos que eres un cacho pan que no mataría ni a una mosca, tampoco guarda tu nombre o dni en ningún lado, eso sí, recopilará cuánto tardas en leer una página, cuál es la estructura de las frases que subrayas, qué palabras necesitas buscar en el diccionario y cosas por el estilo, diseñando, ajustando y actualizando el algoritmo que crea los discursos a los que no vas a poder resistirte.

Puede que nosotros hayamos perdido la confianza en nuestros gobiernos, pero ellos confían en nosotros más que nunca. Y si la confianza da asco, la confianza absoluta da asco absoluto.


Fuentes y bibliografía:

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